La historia de Santander Asset Management no comienza con una startup modesta, sino dentro de una institución financiera global. En 1971, Banco Santander estableció su primera gestora de activos en España, inicialmente llamada Gesbansander. Esta fue una estrategia del banco para gestionar fondos de inversión, comenzando con un fondo de renta variable y posteriormente con un fondo de renta fija. La división B2B creció orgánicamente y a través de adquisiciones estratégicas de la empresa matriz en Europa y Latinoamérica. Un capítulo crucial comenzó en 2013 cuando Banco Santander, liderado por el entonces presidente Emilio Botín, vendió una participación del 50% de la unidad de gestión de activos a las firmas de capital privado Warburg Pincus y General Atlantic. El acuerdo, que valoró la división B2B en más de 2.000 millones de euros, estaba diseñado para impulsar el crecimiento global y competir con las principales gestoras de activos independientes. Esto dio lugar a una nueva empresa conjunta con el objetivo de duplicar los activos bajo gestión en cinco años. Sin embargo, la historia tomó un nuevo rumbo. En 2016, en un giro estratégico liderado por la nueva presidenta ejecutiva, Ana Botín, Banco Santander anunció la recompra del 50% de las acciones que había vendido pocos años antes. Esta operación permitió que Santander Asset Management volviera a ser propiedad al 100% del Grupo Santander. La decisión demostró un cambio de estrategia, con el objetivo de lograr la plena integración y el control de sus capacidades de gestión de activos a medida que continuaba su expansión.
