En 1989, el Parlamento español fundó la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) con una clara misión: ser una universidad pública pequeña e innovadora centrada en la investigación de alta calidad. Su primer rector, Gregorio Peces-Barba, marcó la pauta para una institución que aspiraba a la excelencia. Esta fundación sentó las bases de lo que se convertiría en una pieza clave del ecosistema de innovación de Madrid. La propia universidad es la fundadora del Parque Científico UC3M, su unidad dedicada a la transferencia de conocimiento y tecnología al mundo B2B. El Parque Científico, ubicado en Leganés, fue concebido como el núcleo de la innovación del Parque Tecnológico de Leganés. Su principal objetivo B2B es conectar la investigación universitaria con el mercado. Comercializa la investigación de más de 115 grupos, fomenta la colaboración en I+D entre la universidad y las empresas, y crea empresas tecnológicas a través de su programa de incubación B2B. Esta estrategia ha demostrado su eficacia, y el programa de incubación y aceleración del parque ha contribuido a la creación de más de 150 empresas innovadoras. Una parte fundamental de su trayectoria es su profunda integración en una red más amplia. Es miembro de la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (APTE) y colabora con importantes empresas del sector, como Airbus, y organizaciones como la Agencia Espacial Europea (ESA) a través de un centro de incubación propio. Esta estrategia colaborativa le permite apoyar a startups en sectores de alta tecnología como el aeroespacial, la IA y la biotecnología. Al centrarse en crear un puente entre la investigación académica y la aplicación comercial, el Parque Científico UC3M se ha convertido en un catalizador del desarrollo económico y social de la región.
