En 2007, el mundo estaba al borde de un impulso hacia las energías limpias, y uno de los gigantes tradicionales de servicios públicos de Europa, Energias de Portugal (EDP), vio venir la oportunidad. En lugar de una startup modesta, la historia de EDP Renováveis (EDPR) comienza con una decisión estratégica corporativa. EDP decidió escindir sus crecientes activos de energía renovable en una entidad separada y especializada. Esta medida, impulsada por la visión de la dirección de EDP, estaba diseñada para consolidar sus proyectos eólicos y solares y capitalizar agresivamente el floreciente mercado de la energía verde. La nueva empresa, EDPR, no nació en un garaje, pero sí con una ventaja significativa. Aprovechó la profunda experiencia de su empresa matriz en el sector energético y una sólida base financiera. La estrategia era clara: desarrollar, construir y operar parques eólicos a gran escala, estableciendo primero una fuerte presencia en Europa y Norteamérica. Esta estrategia permitió a EDPR crecer a un ritmo que pocas startups podrían soñar, convirtiéndose rápidamente en una fuerza importante en la energía eólica. Un momento crucial llegó apenas un año después de su creación. En junio de 2008, EDPR lanzó su Oferta Pública Inicial (OPI) en la bolsa Euronext Lisboa. No fue una operación menor; fue la mayor OPI de Europa ese año, captando un capital significativo para impulsar su ambiciosa expansión global. Tras la OPI, la compañía amplió rápidamente su presencia y, para 2011, ya había superado los 7 GW de capacidad instalada. Con sede en Madrid, EDPR se erige como uno de los mayores productores de energía renovable del mundo. La compañía ha evolucionado de ser un actor exclusivamente en el sector eólico a un líder diversificado, invirtiendo fuertemente en energía solar y proyectos híbridos innovadores. Opera en 28 mercados de todo el mundo, lo que demuestra el éxito de aquella apuesta corporativa inicial para crear un gigante especializado y ágil que liderara la transición energética.
